Somos energía: no desaparecemos
Tengo 49 años: Nací en León. Soy profesor titular de Física Aplicada de
la Universidad Politécnica de Catalunya. Quisiera hacer de la física un
humanismo para poner al hombre en el centro. Somos energía: no desaparecemos,
nos transformamos con ella. He sido ponente en el Congreso de Medicina de la
Energía en Barcelona
Lo que no puede ser es que la física
solamente estudie los planetas y los agujeros negros y se olvide del ser
humano...
Como humano le doy la razón.
Ya tenía esa intuición yo cuando desarrollé mi tesis sobre
"Envejecimiento de cristales sobre la acción de campos eléctricos".
Mis resultados cuestionaban la física oficial del estado sólido, y de ahí pasé
a desconfiar de la concepción deísta de que toda la materia tiene un orden y
que en cambio, cada energía es diferente...
Casi nada: eso era desafiar todo el orden científico establecido.
Lo que aprendía me demostraba que toda la energía era la misma y que la
materia era toda heterogénea. De ahí al campo unificado: toda la energía es
siempre la misma Y eso incluye al ser humano.
Y transformó la física en un humanismo.
En eso estamos. De momento, hemos puesto la energía como parámetro
fundamental de todos los procesos...
¿Y el espacio tiempo?...
¿Espacio? ¿Tiempo? A ver: Pekín esta cerca o lejos?
Hummmmm... ¿Lejos?
¡No! Depende de la energía que tenga usted para llegar. Si tiene un
Concorde está allí en cuatro horas. Si va a pie, tardará años: El tiempo sólo
depende de la energía que se invierte en el proceso.
¿Y eso nos afecta a las personas?
Es determinante. Si todas las energías son la misma, el campo unificado
es un campo central. Usted y cada uno de los seres humanos va a relacionarse
con esa energía universal como perceptor; y esa relación dependerá a su vez de
su nivel de energía interna.
Suena bien. ¿Y que?
Debe ser consciente de que tiene que adquirir la máxima energía en
equilibrio como individuo y como parte de la humanidad debe ser solidario al
tiempo que lo es con el planeta. El salto evolutivo es la integración de la
humanidad y vamos hacia eso, una globalización que no es sólo económica...
De momento estamos a bombazos.
-...Muy poco inteligentes, una respuesta primitiva, muy poco evolucionada
ante el conflicto. Así, con el patrón agresión represalia, estamos convirtiendo
todo el planeta en un gigantesco problema palestino.
Bueno, pero, ¿a mí cómo me afecta eso de la energía?
Asuma el modo de funcionar de la naturaleza, por
ejemplo, gastando la mínima energía en cualquier proceso: como lo estrictamente
necesario, suprima la actitud autodestructiva, elimine el miedo a la vida, que
es mucho peor que el miedo a la muerte. Y recuerde que, como energía que somos
no desapareceremos: nos transformaremos.
¿Qué quiere decir?
No se resista a los cambios, la energía está en perpetua transformación,
como el fluir energético que es la vida. Asúmalos y cabálguelos: no hablo de
resignación, sino de protagonizar tu propio destino. Usted y sólo usted se
comunica con la energía como individuo: siga sus intuiciones, que son una forma
de conocimiento tan válida como la lógica...
Oiga, todo esto es muy poco científico.
La verdad es muy poco científica. A ella se llega por muchos caminos, no
solo por el método hipotético-deductivo, que además se atasca. Confíe en sus
propias posibilidades de alcanzarla y no deje que se la expliquen: también está
en su interior y cuando la encuentre verá que interior y exterior son una misma
cosa. Estimule sus energías...
¿Cómo?
Benefíciese de los campos magnéticos: estimulan nuestros procesos
biológicos. Los niños los buscan inconscientemente cuando giran jugando. Los
derviches también rezan girando sobre sí mismos en busca de esas energías, e
igual hacen el yoga, el tai-chi y muchas técnicas orientales muy beneficiosas.
Y después están las medicinas de la energía, que no son sólo el pasado, también
el futuro de nuestra medicina: ya verá.
Espero no marearme girando.
Hombre, no le hace falta. Hay cuadros, arte, pintura, esculturas que
estimularán sus energías interiores. Kandinsky elaboró una interesante teoría
al respecto y la mejor arquitectura es la que concibe el espacio en función de
la energía para el humano.
¿Energías negativas?
Los humanos somos sensibles ante los campos de radiación durante el sueño
más que en la vigilia y particularmente los niños, porque no tienen aún formado
su sistema inmunitario. Los campos eléctricos son siempre dañinos, pero sus
efectos se pueden aminorar enterrando las líneas de alta tensión. Hemos
demostrado, además, que incluso los electrodomésticos de 50 hertzios
incrementan la producción de hormonas femeninas...
¿Los móviles?
La telefonía móvil tiene un gran componente de energía eléctrica y una
frecuencia que sintoniza con el agua de los tejidos del cuerpo. La zona
afectada se calienta un poco, pero además esa agua se desvitaliza, lo mismo que
los demás tejidos que puedan verse afectados por la señal. A la larga afecta a
la salud, pero sus efectos se pueden compensar con otros hábitos energéticos
sanos.
Pero lo peor es que, ¡ay!, envejecemos.
Hay que reivindicar la vejez: con ella debe llegar la sabiduría para
recargar esa energía que hemos ido perdiendo.
¿ Y al final la eternidad en la energía universal...?
Hacia eso vamos, pero antes la humanidad debe alcanzar su integración:
eso es la evolución y, después..., tal vez no estemos solos en el universo.
LLUÍS AMIGUET
LA VANGUARDIA - Jueves, 1 de noviembre de 2001 - página 71 – Contraportada.
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